¡Feliz Día del Padre Claret 2022!

Como cada 24 de octubre, celebramos la solemnidad de San Antonio María Claret. Este año constituye un tiempo de gracia especial por la celebración del Sínodo de los Obispos que venimos preparando desde 2021 hasta 2023.

Se nos propone a todos los miembros de la Iglesia avanzar en la construcción de una Iglesia sinodal desde el diálogo, la búsqueda y la gratitud. Bajo el patrocinio del P. Claret suplicamos al Señor que infunda en nosotros lo que nos pide el Sínodo: el espíritu de “comunión, participación y misión”.

La comunión. Es una actitud interna que arraiga en nosotros y, si se la alimenta, va creciendo con el paso del tiempo. Necesita espacio para crecer, y a veces está amenazada por los virus del individualismo, de la competitividad, de la indiferencia… Si permanecemos en comunión de vida con el Señor, el Padre se erige en el centro de nuestra vida; Él nos centra y así podemos dar frutos en abundancia.

La participación. Se nos llama a ser colaboradores suyos en su incondicional preocupación por los demás. Nos apremia a dar los dones que hemos recibido y participar en la misión del Espíritu. A veces, algo tan pequeño como una mirada amable, un oído atento o nuestra sola presencia basta para que la otra persona se sienta acogida. Cuando ofrecemos nuestros dones y talentos, el Espíritu consigue que fructifiquen de manera sorprendente.

La misión: “Mi espíritu es para todo el mundo”. El P. Claret no ciñó su vocación misionera a una parroquia, a una diócesis. Se gastó y se desgastó por todos con todas sus fuerzas, con todo el corazón. Hizo suya la confesión de S. Pablo: “¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!”. Y lo dice explícitamente: “Mi misión es dar a conocer el Evangelio, anunciándolo de balde, haciéndome esclavo de todos para ganarlos a todos”. ¿Y nosotros? La misión no es nuestra; es un don recibido para los demás. La misión es de Dios. Él nos capacita para comunicar esperanza y libertad. Hemos elegido el camino más desconcertante que nadie se puede imaginar: el camino de las bienaventuranzas. No hay verdadera misión si no hay verdadera capacidad de sufrir por ella, de dar sentido a los desgastes, momentos críticos, errores…

Y como siempre, pongámoslo todo en el corazón de María.

¡Feliz Día del Padre Claret!

 

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