Participar en el Foro Internacional de Revisión de las Migraciones en la sede de Naciones Unidas, formando parte de la delegación de PROCLADE Internazionale, ha sido una experiencia profundamente enriquecedora y reveladora. Más que encontrar una simple presencia institucional, he descubierto un espacio donde el Evangelio puede hacerse voz en medio de las grandes decisiones que afectan la vida de millones de personas.
Esta experiencia me ha ayudado a comprender que la misión también acontece allí donde se decide el destino de los pueblos, donde se debaten políticas migratorias, derechos humanos, desarrollo sostenible y respuestas frente a la crisis climática. Estar presentes en la ONU significa llevar la realidad de las periferias a espacios donde habitualmente predominan los discursos políticos y económicos.
La presencia de los Claretianos en estos organismos internacionales no sustituye la misión cotidiana que vivimos en nuestras comunidades y proyectos; al contrario, la prolonga, la articula y la amplifica. Es una manera concreta de hacer visible el clamor de tantas personas migrantes y vulnerables que acompañamos cada día.
Al mismo tiempo, esta experiencia me deja un desafío importante: presentar y hacer sentir esta presencia de los misioneros Claretianos en la ONU como algo verdaderamente nuestro. Comprender que cuando la Familia Claretiana participa en la ONU, no habla solamente una organización, sino también nuestras comunidades, nuestras luchas y nuestra esperanza compartida en un mundo más humano, justo y fraterno.
Los ejes más relevantes que han aparecido, en aquellos paneles que yo he participado en los foros paralelos, audiencias multisectoriales y declaraciones de organizaciones sociales han sido:
- Regularización y vías seguras de migración.
Muchas organizaciones están reclamando programas amplios de regularización, acceso a documentación y apertura de vías legales y seguras para migrar, frente al aumento de políticas restrictivas y externalización de fronteras.
- Criminalización de las personas migrantes y de la solidaridad.
Existe una fuerte denuncia sobre la persecución de jóvenes acusados de “tráfico” por pilotar embarcaciones, la criminalización de ONG de rescate, y el uso creciente de enfoques securitarios sobre enfoques de derechos humanos.
Se cuestiona que la seguridad estatal esté prevaleciendo sobre la protección de la vida y la dignidad humana.
- Derechos laborales y trabajo decente.
Sindicatos y organizaciones sociales están insistiendo en: salarios dignos, fin de la explotación laboral, eliminación de tasas abusivas en la
consecución de documentación, acceso a justicia laboral, y protección social universal para trabajadores migrantes.
- Acceso universal a salud, educación y servicios básicos
Uno de los paneles destacados abordados ha sido específicamente la salud migrante y el acceso a servicios esenciales sin discriminación, independientemente del estatus migratorio.
- Lucha contra el racismo, la xenofobia y los discursos de odio
La sociedad civil está alertando sobre el crecimiento del racismo institucional y político en distintas regiones del mundo y reclama políticas inclusivas que favorezcan la cohesión social y la igualdad de derechos.
- Migración y cambio climático
Varias actividades están relacionando movilidad humana con crisis climática, justicia ambiental y transición ecológica justa, especialmente en países del Sur Global.
- Participación real de las personas migrantes en las decisiones
Un reclamo transversal es que las personas migrantes no sean solo “beneficiarias” sino protagonistas en la construcción de políticas públicas y en los debates de Naciones Unidas.
- Perspectiva feminista y rol de las mujeres migrantes
Se destaca el aporte de las mujeres migrantes en cuidados, sostenimiento comunitario y economías globales, denunciando además las múltiples formas de violencia y precarización que enfrentan.
- Defensa del Pacto Mundial para la Migración frente a retrocesos
Muchas intervenciones han señalado que, pese al compromiso del Global Compact for Safe, Orderly and Regular Migration, varios Estados están retrocediendo en derechos y priorizando políticas de contención y deportación.
- Migración como aporte y no como amenaza
Se insiste en cambiar la narrativa dominante: las migraciones son presentadas como un derecho humano y como una contribución social, económica, cultural y demográfica fundamental para las sociedades de acogida.
P. José Antonio Benítez Pineda, cmf




