West Side Story

El estreno de West Side Story ha venido acompañado de un interrogante: ¿es necesario hacer una nueva versión de una película que, en el momento de su estreno, año 1960, suscitó una gran admiración que se tradujo en un sinfín de premios y reconocimientos y fue, por otro lado, un hito en la evolución del musical? He leído que cuando Steven Spielberg pidió al guionista Tony Kushner que le ayudara a preparar el libreto de una nueva versión de West Side Story, éste pensó que el veterano realizador había perdido la cabeza. Y es que la dinámica introducción de Indiana Jones y el templo maldito daba fe del gusto del realizador por el musical, cosa que solo ahora se ha atrevido o ha podido abordar.

Pues dicho esto, comentaré que la versión de Spielberg me parece oportuna, e incluso me gusta más que la original (aun cuando ésta tiene a su favor la presencia de Natalie Wood que en la versión de Robert Wise compuso una interpretación de María que se echa de menos). Hay algunos apuntes en esta nueva adaptación que la distancian de su predecesora dotándola de un tono más acorde con nuestro tiempo. Por un lado, los intérpretes de la banda de portorriqueños son hispanos, cosa que no sucedía en la película de 1960 (excepción de Rita Moreno, que mereció un Oscar por su interpretación y a quien Spielberg homenajea en ésta ofreciéndole un personaje inexistente en la película de Wise y una hermosa canción que muestra que la actriz de origen latino sigue manteniendo un nivel de competencia sorprendente a sus noventa años). Por otro lado, Spielberg saca las cámaras a las calles (la película original tenía mucho rodaje en estudio) y demuestra una vez más su pericia en la dirección y en la creación de un ritmo vibrante y bullicioso. Hay números musicales que ganan en esta versión (es el caso de America, que sale del estrecho marco de una azotea para trasladarnos a las calles disfrutando de unas coreografías atractivas). Hay quienes se han ocupado en hacer comparaciones minuciosas de los distintos números musicales destacando los logros de una u otra versión. No es cuestión de eso. La pretensión de Spielberg de devolver a West Side Story el brillo que sin duda tuvo en el momento de su estreno en los escenarios de Broadway a finales de los años cincuenta del siglo pasado no ha sido nada descabellado. Los resultados la hacen merecedora de atención, cosa que desgraciadamente no ha sucedido con ocasión de su estreno en España. Durante muchos años las producciones de Spielberg han sido seguidas por millones de espectadores. Suyos han sido grandes éxitos de taquilla. Aunque no haya sido el caso en esta ocasión, es de alabar su intento de devolver a las generaciones jóvenes (que difícilmente se acercarían a la película de Robert Wise) una historia muy actual, en la que no faltan apuntes de denuncia de las actitudes xenófobas que desgraciadamente abundan en tantos lugares.

Finalmente destaquemos la interpretación de sus jóvenes intérpretes, particularmente de Ariana DeBose, que interpreta el papel de Anita, que en su día hizo Rita Moreno y que, como ésta, ha sido merecedora de los premios a mejor actriz secundaria en diversos certámenes, y de David Álvarez, que da vida a Bernardo, el hermano de María y líder de la banda latina.

 

Antonio Venceslá Toro, cmf

 

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