Un sueño y otro sueño

Se rompió la varita mágica
y los milagros se deshacen
como un azucarillo
en un vaso colmado de calambres.
Puede ser que la vida nos envuelva
sin apenas rozar el desaliento
y salten por los aires
las viejas certidumbres.

El invierno se abriga entre las hojas
y se entornan las puertas del silencio.
Al calor de la lumbre
se derriten los verbos humillados
y una canción de cobre se arrepiente.

Puede ser que el rescoldo
que nos queda después de las caricias
haga posible un vuelo de palomas azules
que dibuje en el cielo
una estela de versos deslumbrantes.

Si así fuera, la mar desbordaría
los acantilados y diques
de todo desencanto.
Y una playa amarilla
de caracolas verdes
y corales azules
se cobraría el precio de la deuda pendiente.

Blas Márquez, cmf

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