«TODO COMIENZA CON UN LATIDO»: LOS COLEGIOS CLARETIANOS ESTRENAN LEMA, CARTEL Y CANCIÓN PARA EL CURSO 2026-2027

El lema abre un itinerario de cinco años inspirado en la Oración Apostólica de san Antonio María Claret y es fruto del trabajo en red de los colegios claretianos.

Los colegios claretianos empiezan el curso 2026-2027 con un lema común: «Todo comienza con un latido». No es una frase aislada. Es el primer paso de un camino que las provincias claretianas vienen haciendo juntas y que ya ha dado frutos concretos: el encuentro de los equipos de pastoral de los 16 colegios claretianos, el Plan «Evangelizar educando» de los cinco colegios de la Provincia de Fátima en España y Portugal, y un itinerario pastoral y vocacional de cinco años. Los colegios caminan cada vez más en sintonía.

Un itinerario con el ritmo de la Oración Apostólica

El itinerario nace de la oración que resume la vida de Claret: «Señor y Padre mío, que te conozca y te haga conocer…». Cada curso se centra en una de sus peticiones: «Que te conozca y te haga conocer» (año 1), «Que te ame y te haga amar» (año 2), «Que te sirva y te haga servir» (año 3), «Que te alabe y te haga alabar» (año 4) y, al final, «Amén» (año 5).

Este primer año se sitúa en el origen. Antes del amor, del servicio o de la misión hay algo que lo pone todo en marcha: el encuentro. Así pasa con la fe y con la vida misma. Todo empieza con un primer latido, con una experiencia que nos cambia.

Recibir y dar: el latido de un corazón misionero

El lema recoge una intuición central de la espiritualidad claretiana. Cada petición de la Oración Apostólica tiene un doble movimiento, como el corazón: se llena de vida (diástole) y la impulsa hacia fuera (sístole). Recibimos de Dios y damos al mundo. Vivimos una experiencia y deseamos que otros también la vivan. Encontramos a Jesús y lo anunciamos. Somos discípulos y nos hacemos misioneros.

El cartel del curso lo cuenta con sencillez: un corazón que ya late, una mano que se acerca y lo enciende (Dios, que siempre da el primer paso) y un estallido de color que sale hacia fuera. El latido decisivo no nace del esfuerzo: es un regalo. Por eso el lema no invita tanto a «hacer cosas» como a dejarse encontrar. Y lo que se vive de verdad en el corazón no se puede guardar. Así le pasó a Claret: cuanto más conocía a Dios, más urgente sentía darlo a conocer.

Una canción para ponerle ritmo

El lema llega acompañado de una canción de Álvaro Fraile. Su estribillo resume el espíritu del curso:

Todo comienza con un latido,

súmate al ritmo que no va a parar.

Aquí hay un corazón encendido

que ya es imposible de apagar.

Un curso para despertar el corazón

Además del cartel y la canción, los colegios comparten un material de trabajo común. Incluye claves para leer el cartel, y celebraciones y sesiones de aula para los tiempos fuertes: la fiesta del P. Claret, Adviento, Cuaresma, Pascua y el mes de María. Todo está adaptado a cada etapa, desde Infantil hasta el claustro. No se trata de sumar actividades, sino de despertar el corazón. Solo un corazón que late de verdad puede sostener, en los años siguientes, una vida que ama, sirve, alaba y se entrega.

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