Sirviendo la Palabra según Sanjuán: Lc 14, 1-6

«Había allí, delante de Jesús, un hombre enfermo de hidropesía, y tomando la palabra, dijo a los maestros de la ley y a los fariseos: ¿es licito curar los sábados, o no?. Ellos se quedaron callados. Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió».

Cuántas veces a lo largo de su vida Jesús chocó contra los fariseos por la cuestión del sábado. 

El día que había sido instituído para recordar y agradecer los grandes dones de Dios a Israel y a toda la humanidad, se había convertido en una pesada losa difícil e incómoda de soportar. 

Era más importante guardar el precepto del sábado que devolver la salud y la dignidad a una persona. 

La ley estaba siendo adulterada y Jesús vuelve a interpretarla en lo esencial. Nos recuerda constantemente que el amor a Dios y al prójimo es el resumen de todos los mandamientos. 

Como seguidores de Jesús estamos llamados siempre a ser sembradores de esperanza y de ilusiones. 

Estamos llamados a cuidar siempre de las personas y a curar heridas aunque sea en «sábado». 

Que nunca dejemos de hacer el bien con la excusa de «llegar temprano al templo». 

Buenos días.

Antonio Sanjuán, cmf

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