MÍNIMOS Y MÁXIMOS

Los lectores saben que, en los Juegos Olímpicos, sólo participan los atletas que han alcanzado los mínimos exigidos en su respectiva modalidad (salto, natación, carrera, vela…). Y que sólo ganan medallas de oro los que saltan más alto, corren más veloces o levantan pesos más pesados.

En la escala de valores humanos, ¿cuáles son los valores mínimos y máximos que una pedagogía sana debe proponer a nuestra sociedad? ¿Hasta dónde debemos poner el listón?

La española Adela Cortina, profesora de Ética, planteó esta cuestión a un amplio auditorio. Los ánimos se dividieron, había opiniones para todos los gustos, y algunos amigos de buenas discusiones incluso se divertían como un gato con dos ratones. Al final, el sentido común ganó la partida y llevó a conclusiones bastante acertadas. En una sociedad pluralista como la nuestra, tenemos que enseñar los valores comunes a todos los grupos sociales que aspiran a una vida en plenitud. Creyentes y no creyentes, jóvenes y mayores, coinciden en una serie de valores irrecusables, como la aspiración a la libertad, la lucha por la igualdad de oportunidades para todos, la defensa y promoción de la vida, la cultura de la tolerancia y el respeto mutuo, la superioridad del diálogo sobre cualquier otro medio de resolver los conflictos.

¿Se deben proponer estos valores a las generaciones futuras? Si el sentido común no fuera el menos común de los sentidos, tal pregunta parecería inútil. Sólo faltaba que enseñáramos a niños y a jóvenes a utilizar un ordenador y los rudimentos de la Historia y no les enseñáramos que el amor es superior al odio, la libertad es mejor que la esclavitud, la solidaridad es más humana que la injusticia, o que es preferible respetar la fe de los demás que dirimir las diferencias por la fuerza. Esta lección que la humanidad ha aprendido a costa del derramamiento de sangre, sería una pena que no se transmitiera, como herencia, a las generaciones futuras.

A ellas nos corresponde legar lo que tenemos de mejor. Y nuestra mejor cosecha o nuestro mejor tesoro no son los conocimientos de informática o de inglés, sino los principios fundadores de una vida humana digna.

Al conjunto de tales valores damos en llamar «ética cívica», por ser la que une a los ciudadanos de una sociedad moralmente plural. Por debajo de esta escala o de esta «ética de mínimos» se cae en la inhumanidad. Insistimos, por tanto, en que ayudar a los niños y jóvenes a asumirlo es una cuestión de sentido común elemental.

Y también es de elemental sentido común tener en cuenta que los mínimos aceptados se apoyan en máximos y que éstos, a menudo, son religiosos. La conciencia de que todos los hombres y mujeres son hijos del mismo Padre es lo que garantiza el reconocimiento de la dignidad humana y establece el valor sagrado de la persona.

La ética cívica se inspira y bebe en esta fuente. No hace referencia a Dios, porque no puede hacerlo si quiere cumplir su misión de unir a creyentes e incrédulos. Pero vive en gran medida de ese lastre de fe que impulsa a mucha gente a dar su vida por su semejante.

Las éticas de máximos también se pueden vivir a fondo o a medio gas; en este caso, no alimentan nada ni dan sabia a ninguna cosa. Teresa de Calcuta, Gandhi y tantos otros, conocidos y anónimos, vivieron al cien por ciento su ética de máximos. Con sus acciones elevaron el listón, inyectaron sangre fresca y vigorosa en las venas de la humanidad. Ganando puntos, batiendo récords, alcanzando la cota máxima, sacudieron nuestra mediocridad, obligaron a muchos de nosotros a subir un poco más alto que la planta baja.

A veces pienso que si me hubieran presionado más, en mis años de niño y joven, y me hubieran estirado más el alma, señalándome metas ambiciosas, mis índices de rendimiento habrían sido más altos en la vida exterior. Cuando leía las hazañas de los santos y de los héroes, me sentía fascinado y capaz de imitarlos. La generosidad se desbordaba y parecía que nada me costaba.

Shakespeare tenía razón: «Estamos hechos de la materia de los sueños».

 

Abílio Pina Ribeiro, cmf

(FOTO: Freepik)

 

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