En este blog he comentado varias películas del realizador francés Robert Guédiguian. Confieso que me interesa su cine. La mayoría de sus películas (quince en un período de veinticinco años) están ambientadas en los suburbios de Marsella, en contextos populares, y nos ofrece una mirada crítica de la sociedad liberal europea, marcada por un sistema económico que maltrata a los trabajadores y desprecia sus derechos. Ese es el contexto de muchas de sus películas.

En esta ocasión ha abandonado los lugares reconocibles de su filmografía y se ha dirigido a Mali, a un tiempo concreto, comienzos de los años sesenta, cuando el país se independizó de la metrópoli francesa. Asistimos a un tiempo de ebullición, profundos cambios, y conflictos entre tradición y modernidad.

Los protagonistas de Mali Twist son dos jóvenes: el primero, Samba, hijo de un comerciante acomodado, joven comprometido, militante del partido en el poder, entusiasta defensor de los principios que construyen la nueva sociedad que está naciendo, y propagandista constante de sus postulados en las aldeas del interior, alejadas de la capital, Bamako, donde vive; la segunda es Lara, joven de una de las aldeas a la que Samba ha ido para difundir las ideas que están configurando un nuevo país. Lara vive en un matrimonio forzado con el nieto del jefe del poblado y escapa del pueblo con Samba huyendo de su infelicidad. En la capital, busca trabajo e intenta vivir de manera independiente. Los dos jóvenes se enamoran y planean el modo de vivir juntos y encontrar una salida a la situación irregular en que viven. No lo tendrán fácil, porque el peso de la tradición es muy fuerte incluso en los nuevos ambientes progresistas, que no verán con buenos ojos su relación.

Las nuevas ideas que Samba publicita con tanto entusiasmo coexisten con un estilo de vivir que se despierta cada noche en los locales de ocio de Bamako, donde los jóvenes disfrutan de la música europea, particularmente el rock y el twist, el baile y el alcohol. En ese ambiente la relación de Samba y Lara se fortalece.

El argumento de Mali Twist discurre por este entramado narrativo, y las complejidades, previsibles por otro lado, que le dan consistencia a la historia ayudan a Guédiguian a ofrecer una película que enlaza con su filmografía anterior. De nuevo asistimos al fracaso de los ideales y la imposibilidad de la utopía. El joven Samba ve cómo sus sueños de libertad y progreso chocan con una burocracia funcionarial que se preocupa más de conseguir sus prebendas que de hacer realidad los ideales que motivaron la independencia.

La historia es sencilla, incluso algo tosca por lo simple, pero muy agradable de ver. Las escenas en los locales nocturnos, el bullicio, la alegría compartida, ofrecen una mirada diferente al tono serio presente en otras películas del realizador. En este caso, podríamos decir que a Guédiguian le interesa no solo la ideología, sino también las piernas de sus protagonistas, por utilizar una imagen del poeta Mario Benedetti. Y es que el socialismo que dio origen al nuevo Mali no excluye la alegría de vivir. Esto da a Mali Twist un tono infrecuente en la filmografía de Guédiguian, y hace de su visión una experiencia agradable.

 

Antonio Venceslá Toro, cmf

 

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