En un muelle de Normandía

Existe una tradición en el cine europeo que detiene su mirada en los grupos sociales que viven en una continua batalla por sobrevivir y disfrutar de ciertas comodidades (tampoco excesivas) que la sociedad del bienestar brinda a muchos ciudadanos del continente. Los hermanos Dardenne, belgas, Ken Loach, británico, Robert Guédiguian, francés, Iciar Bollaín, española… y otros, reescriben nuestro presente con mirada afilada y nos ayudan a educarnos en un modo de contemplar lo que pasa más allá del brillo superficial y las sonrisas impostadas de una realidad aparentemente complaciente.

En el caso de En un muelle de Normandia, asistimos a la vida difícil de un grupo de mujeres, vistas a través de los ojos de una escritora, interpretada con la convicción acostumbrada por la actriz francesa Juliette Binoche. Ésta adopta una personalidad fingida para documentarse sobre la realidad laboral de quienes trabajan en condiciones precarias en los ferrys que cruzan una y otra vez el Canal de la Mancha. Para ello se inscribe en la oficina de empleo y acepta ser contratada como limpiadora. Así siente en su propia carne lo que es actuar contrarreloj, disponiendo de un tiempo reducido y muchos camarotes y aseos que limpiar. Es un trabajo cansado y mal pagado; en su labor de documentación, que permanece oculta para sus compañeras, traba relación con algunas de esas mujeres y se hace eco de sus confidencias, sin que ello suponga para ella algo más que cierta cercanía que no va más allá de la finalidad pretendida.

La base argumental de esta película está más que inspirada en una escritora francesa, Florence Aubenas, que hizo lo propio que la protagonista.

En el caso de En un muelle de Normandía, junto a las situaciones denunciadas, queda latente cierta denuncia también de los medios empleados por la escritora para conseguir su objetivo. ¿Hasta qué punto es admisible “jugar” con los sentimientos y las situaciones descritas, por muy loable que fuera el objetivo y la pretensión de la escritora de publicitar la precariedad en que viven las trabajadoras del ferry? Precisamente esta duda queda explícita cuando se descubre la impostura y algunas de sus compañeras de trabajo reaccionan mal, entendiendo que han sido manipuladas.

Pero más allá de la impostura de la protagonista y sus consecuencias, la película retrata unas situaciones que nos muestran una cara de nuestro continente, más allá de las sonrisas dentríficas de sus líderes.

 

Antonio Venceslá Toro, cmf

 

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