El comentario del Domingo: XXVII Tiempo Ordinario

08 de Octubre 2017. Mt 21, 33-43

Son los días previos a la Pasión, y siguen los enfrentamientos entre Jesús y las autoridades religiosas de Israel, el Pueblo elegido, y que terminarán con la muerte de Jesús.  Dice Jesús en la parábola que los trabajadores no solo no entregan al dueño los beneficios que le tocan, sino que maltratan y apalean a sus enviados y matan al hijo para quedarse con la viña. Las autoridades religiosas conocían las Escrituras (1ª lectura, de Isaías), pero no se dan por aludidos. Continúan creyéndose los buenos, los cumplidores. Y cuando Jesús les pregunta qué hay que hacer con esos labradores, ellos dan la respuesta. Y Jesús les recrimina: “se os quitará a vosotros el Reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos”.

 Cuando leemos la parábola, “inconscientemente” nos “quedamos fuera”, como si no fuera con nosotros. Pero esto es muy cómodo. También va por nosotros el mensaje y el reproche. También la Iglesia es la viña del Señor y todos, trabajadores en la misma (domingo pasado). A cada uno se nos han concedido unos dones en nuestra vida, que han de dar los frutos que corresponden. ¿Qué cosecha puede esperar el Señor de nosotros? ¿Se tendrá que quejar por frutos pobres?  En la primera lectura nos dice: “esperaba derecho y disteis violencia, justicia y solo oigo lamentos”. Nuestros frutos han de estar en línea con la caridad y la justicia.

Juan Ramón Gómez, cmf

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