El comentario del Domingo: VI de Pascua

6 de mayo 2018. Jn 15, 9-17

La palabra «amor» es una de las que con más frecuencia está en boca de todos. Se aplica a muchos sentimientos y actitudes, y dependiendo de a quién valla dirigido, tiene componentes diversos. Amor de padre-madre; de esposos; de hermanos; de amigos… Hay también sentimientos a los que llamamos «amor» y que están impregnados de un cierto egoísmo. Esta palabra está muy gastada.
El verdadero sentido es el que muestra san Pablo en su carta a los Corintios o el que nos dice san Juan en sus cartas o evangelio. «Dios es amor». Es entrega total e incondicional; es gratuito. Demostrado con hechos: nos dio a su Hijo, que se entregó a la muerte por amor.
En nosotros ese amor no nace «de nuestro buen corazón», sino que es como una chispa del amor que nos comunica Dios. «El amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios». El amor que Dios nos tiene solo pide que se lo «devolvamos» amando a los demás. «Amaos los unos a los otros como yo os he amado».
Hemos sido elegidos para vivir amando, y el amor ha de ser el fruto de nuestras vidas.

Cuando el amor es entrega, llena nuestro corazón de felicidad.

Juan Ramón Gómez, cmf

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