El Comenario del Domingo: XIII Tiempo Ordinario

30 junio 2019. (13º TOC)

Jesús emprende la marcha desde su tierra a Jerusalén, donde culminará su entrega total a la voluntad de Dios. Por el camino irá instruyendo a sus discípulos sobre cómo ha de ser su seguimiento. Ante la impetuosidad de los apóstoles les pide paciencia y tolerancia: «yo no he venido a condenar, sino a salvar». Ante unos que pretenden seguirle les pide confianza absoluta en la Providencia y no reservarse «seguridades»: «el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza». A otros les dice que el seguimiento lleva consigo renuncias y prioridades: «quien pone la mano en el arado y vuelve la vista atrás, no vale para el Reino de Dios».
Para ser fieles al evangelio todos hemos de renunciar a algo, que sacrificar algo. Los apóstoles dejaron barcas, redes y familia. Eliseo su trabajo, sus riquezas, su familia. También nosotros hemos de ser conscientes de que la renuncia a algo personal es consustancial a la vida de cristianos.
Que a todos nos dé el Señor la fuerza que necesitamos para poder renunciar a aquellas cosas lícitas e incluso buenas, en favor del evangelio y del amor al prójimo.

Juan Ramón Gómez Pascual, cmf

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