Decision to Leave

En la historia del cine existe un género, junto al western, que ha codificado sus elementos haciéndolos reconocibles. Se trata del thriller, películas que envuelven sus historias de códigos identificativos (el policía inmerso en dudas morales o pasión amorosa, la mujer que le arrastra más allá de sus iniciales convicciones, personajes secundarios que componen el escenario de la historia principal, haciendo resaltar la (sin)razón de los sentimientos que surgen entre los protagonistas…). Podríamos enumerar muchas películas que responden a este esquema argumental.

El realizador surcoreano Park Chan-wook se ha adentrado en este resbaladizo mundo con su última película “Decision to Leave”, añadiéndole unas notas que la emparentan también con otro de los géneros canónicos: el melodrama. Amor, pasión, duda componen un mosaico en el que los protagonistas se debaten en un tira y afloja que termina por romperse.

El cartel de la película nos ofrece algunas claves interesantes que ayudan a captar el transcurso de la historia: los dos protagonistas (él con los ojos cerrados –tiene serios problemas de insomnio provocados por la fijación que le producen los casos no resueltos en los que está ocupado-; ella con la mirada perdida, contemplando, o no, lo que se le ofrece más allá de la ventanilla del coche en el que se encuentran). Ambos están unidos por las esposas que les mantienen, a su pesar o no, juntos. Sus dedos apenas se rozan, como queriendo hacerlo, pero resistiéndose a ir más allá. Él tiene un anillo en su dedo anular (el conflicto latente implica a una tercera persona, la esposa). Al fondo, más allá del cristal trasero la inmensidad de un mar tempestuoso, que será escenario de un momento capital en el desarrollo de la trama.

Como es frecuente en estas películas, todo comienza con una muerte (¿suicidio o asesinato?). La investigación conduce rápidamente a la esposa del muerto, una mujer de origen chino que en su presentación subraya en más de una ocasión no hablar bien el surcoreano, lo que provoca que en algunas secuencias hable en chino, traduciendo sus palabras con una aplicación de móvil. Por otro lado, el detective encargado de la investigación, casado, insomne, profesional como un perro de presa rebusca indicios que le ayuden a resolver el crimen. Y, como nos ha sugerido el cartel de la película, no es indiferente a la progresiva atracción que va surgiendo por la esposa, sospechosa y tal vez culpable, del muerto. Son elementos frecuentes en otras películas. La narración se va haciendo más compleja, llegando en algún momento a ser confusa.

Por otra parte, destacan las soluciones formales que el realizador utiliza para resolver algunas secuencias, jugando con el tiempo y el lugar (el detective observando el accidente del esposo muerto como si fuera un espectador del drama que ha creado en su mente). Además, en este tiempo tan marcado por dispositivos móviles, Park Chan-wook desarrolla su historia dando protagonismo a los smartphones (que intervienen incluso ofreciendo algunos planos desde el propio dispositivo), y jugando con innovaciones originales (la perspectiva de los ojos del muerto) e incluso con algunos apuntes de comedia (los policías que le ayudan en la investigación). Pero todo ello, queda relegado a un segundo lugar ante el torbellino emocional que ofrece en los últimos minutos de la película, que hacen de Decisión to Leave una de las películas más interesantes que podemos ver en la cartelera.

 

Antonio Venceslá Toro, cmf

 

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