El realismo social británico casi constituye un género con identidad propia desde hace algunas décadas. Fue en los años sesenta del siglo pasado cuando el free cinema (movimiento crítico surgido como reacción al cine que se hacía en las islas británicas) fijó su mirada en historias ambientadas en barrios populares protagonizadas por una clase trabajadora que lidiaba diariamente con el paro, las penurias, la dificultad de llegar a fin de mes… En estos años el cine de Ken Loach o Mike Leigh sucedió a los clásicos Tony Richardson o Karel Reisz. Películas que lejos de adormecer, sacuden y dan que pensar.

Ali y Ava guardan cierta relación con este cine rompedor y vanguardista. En este caso, la realizadora Clio Bernard nos adentra en la historia de Ali y Ava (él de origen paquistaní, ella británica con raíces irlandesas), dos personas que por distintos motivos viven sentimientos de soledad. Ali está separado de su esposa, aunque siguen conviviendo en la misma casa, sin hacer pública la situación ante su propia familia; Ava es viuda y arrastra tras de sí una historia personal de desamor, violencia doméstica, y varios hijos, muy distintos entre sí, de padres diferentes.

Ya podemos imaginar que Ali y Ava terminan por encontrarse y, a pesar de sus diferencias, empiezan a sentirse atraídos, lo que no termina de ser bien visto por sus respectivas familias. Ambos han de convivir con el rechazo que amenaza con poner fin a su historia común. Todo ello está sazonado con la música que a ambos les atrae, aun cuando los estilos de su preferencia sean bien diferentes: el hip hop o el rock en el caso de Alí, y el folk o el country en el caso de Ava. Pero esas divergencias serán también un cauce que les unirá. Clio Bernard expresa esto con un juego original de la banda sonora que alterna música de los distintos estilos.

Las películas más emblemáticas del realismo social británico suelen tender a cierto pesimismo y a ofrecer una mirada tristona de la realidad (que no es precisamente la alegría de la huerta). En este caso, Ali y Ava (sin eludir las dificultades) no subraya ese tono pesimista. Las dificultades no entorpecen una mirada más amable, que emparenta esta película con ciertas claves propias de la comedia romántica. Como alguien ha escrito “es una película optimista y luminosa sobre dos almas solitarias que logran superar todos los prejuicios (y el rechazo de los hijos) para construir una bonita historia de amor”. Bien resumido.

 

Antonio Venceslá Toro, cmf

 

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