Adú

Hay en Adú más de una película, que otorga a esta producción cierta voluntad de duplicidad mal resuelta, como una doble personalidad que la descompensa y le hace perder buena parte de su carga emocional. Tres historias: una, la de un español defensor de los elefantes en una reserva de Camerún y en constante conflicto con su hija recién llegada de España; dos, la de dos hermanos que intentan el improbable viaje hacia el continente europeo; y tres, la de unos guardias civiles vigilantes de la valla en Melilla y las consecuencias profesionales y personales que han de lidiar.

El título responde al nombre del pequeño inmigrante que emprende el viaje hacia Europa, primero acompañado de su hermana mayor, después de otro inmigrante somalí que persigue el mismo sueño. Este segmento es, sin duda, el más interesante, gracias en buena parte a la interpretación del jovencísimo Moustapha Oumarou y a las situaciones que ha de enfrentar durante su viaje, que no por ser más o menos conocidas dejan de aportar tensión y emotividad a su incierta aventura (de manera particular el tramo sucedido en las entrañas de un avión que supuestamente les ha de llevar a Europa). En línea con este tramo argumental, el segmento protagonizado por los guardias civiles nos invita a observar el fenómeno migratorio desde otra perspectiva, dándole un tono de ambigüedad, personificada en la figura de Mateo, uno de los guardias civiles que se debate en el dilema de llevar a cabo su trabajo (que no es otro que poner las cosas difíciles a quienes quieren entrar en España) y atender a quienes lo necesitan y llegan huyendo de la necesidad y la pobreza. La yuxtaposición de ambos segmentos, prácticamente independientes durante casi toda la película, está bien enhebrada y compone un mosaico interesante.

Caso diferente es el segmento protagonizado por Luis Tosar y Anna Castillo (que son, sin duda, el reclamo del cartel en busca de una pretendida comercialidad). En ningún momento ofrece amarres para empatizar con el conflicto sentimental que viven (escasamente justificado desde los motivos de ambos y visto muchas veces en otras producciones) y no guarda ningún paralelismo con los otros dos, resultando bastante prescindible.

Haber centrado la película en las dos historias más directamente referidas a la migración la hubiera dotado de una mayor credibilidad y posiblemente hubiera sido más interesante, profundizando algo más en la personalidad del guardia civil y en las historias de los dos jóvenes inmigrantes.

Antonio Venceslá Toro, cmf

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